Letras

Ilustración: Luis Galdámez

Aníbal Malaparte

Aníbal Malaparte es un poeta e historiador que nació el primero de mayo de 1992. Pasó la mayor parte de su vida en Xalapa, Veracruz, México.

Es autor de los poemarios Escribe poesía, construye bombas caseras (2019), Conversaciones de odio (2020), Delirios nihilistas (2020) y La asamblea de los fantasmas (2023). Como partidario de las causas perdidas, desde el 2008, cuando aún era un adolescente, ha sido militante de diversas organizaciones antifascistas, zapatistas y marxistas-leninistas.

Además, Aníbal ha sido fundador o colaborador de diversas tertulias literarias, tales como Adictxs a la Poesía, Vérsame Mucho, Conspiración Poética, entre otras. También ha sido un activo participante de varios encuentros literarios como el Encuentro Babel, el Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo, la Fiesta Itinerante del Libro Alternativo y el Festival Internacional Arte Ahora. Presentamos una muestra de su trabajo publicado en Conversaciones de odio y Delirios nihilistas.

Enlaces de interés: @malaparteanibal 

Septiembre 6, 2024

En Conversaciones de odio

Es inútil hablar de eso

Ella estaba enferma de soledad

y tu bajo desquiciada presión,

cosas estúpidas habían sucedido

y ni siquiera lo disfrutaste, se suponía

que no cometerías el mismo error de nuevo.

 

Acercarse a alguien roto

nunca termina bien,

pero no acercarse

termina peor.

Tu valor

Cuando anarquistas te traicionen

y la policía te torture,

cuando un analfabeto de inmovilice,

cuando un uniformado te diga que él es la Ley,

te pateé en el estómago,

te ahogue en mierda y orines,

ponga la picana en tus testículos,

y sientas su saliva escurriéndote en el rostro,

conocerás tu verdadero valor,

si hablarás o no,

si rogarás o no,

si le permitirás verte llorar o no,

puede que vivas o mueras,

si es que ocurre lo primero tendrás que decidir

si callarás, dirás que tuviste suerte 

y prometerás no volver a meterte en política

o planearás meticulosamente tu venganza,

procurando que germine, crezca y florezca

la rebelión de los miserables. 

Amaestrados

Es triste ver un perro policía,

esclavo de los esclavos–guardianes del Estado,

cautivo por la Ley y el Orden de la burguesía,

la paz de la tumba sin marcar,

y las desapariciones forzadas,

juntos, policías y perros,

están tan bien amaestrados 

que son repugnantes.

Relato pulsante que se desmorona

La burguesía,

el clero y la policía,

nos criaron con odio y mentiras,

inculcando hasta el cansancio

la idea de que somos prescindibles

¿es una sorpresa, que les devolvamos el favor?

En Delirios nihilistas

Descripción innecesaria

Soy también

todas mis pérdidas

lo que he llorado azorado,

miserables sanguijuelas en mi pecho,

bocas que dejé sangrando y suplicando,

lo que me destruye de adentro hacia afuera,

vigilias sin fin que pase en negación y negociación,

odio a los espejos, astillas de vidrio en mis nudillos,

desvencijados tramos de escaleras sombrías,

poemas al vació que ya no pude escribir,

aquello que tan firmemente negaba,

pérdidas que no puedo disipar,

torbellinos de ira y pena,

incendios provocados,

pero dejo el resto,

no importa.

Ojo de vidrio

No todas las cartas llegan cuando deben de hacerlo,

algunas fingimos no conocerlas,

y de otras no alcanzamos a saber jamás 

las posdatas son el aullido de un lobo bajo la luna,

mano enguantada apretando un gatillo,

jazzista tocando en el chatarrero.

 

Los carteros son mensajeros ocultos de la muerte.

¿Cómo me arrastro ante una ausencia

a la cual no puedo llamar mía?

 

¿Dónde me escondo cuando no soy del mundo ni del cielo vacío de dioses?

¿Hay algún lugar para ocultar los sentimientos que no admitiré haber albergado?

¿Dónde está la lengua de obsidiana que beberá mi sangre?

¿La danza de guerra que nos prometieron?

¿El miedo de los cobardes?

¿La indecisión de los enemigos?

¿Las molotov y los Kalashnikov?

 

La muerte es aburrida, 

previsible, moda monótona.

Es una niña con leucemia 

esperando un oso de peluche,

el paquete de pollo Kentucky 

comprado por un niño obeso.

Las cartas que no leí, porque jamás escribiste,

son un ojo de vidrio que nada observa.

No quiero ausencia 

sino la furia que se asoma por mi garganta,

quiero ver un ángel rebelde aborreciendo sus alas

y arrancárselas

porque ha olvidado como entonar sus alabanzas.

 

En realidad, tú y yo siempre sabremos

que los finales son una mentira,

Lágrima de un genio lobotomizado,

delirium tremens que muere en una alcantarilla,

escalera que no conduce a ningún sitio.

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